Historia


AVISO: Esta es mi antigua página sobre buceo deportivo. No se mantiene desde hace más de diez años, así que su contenido no es fiable (si alguna vez lo fue), la dirección de correo ya no existe y seguramente muchos de los enlaces estarán rotos. No tiene ningún valor más allá del histórico y del sentimental para mí. Si has llegado aquí buscando mi blog, lo encontrarás en: http://manuelcaceres.net.


Peces :-D Existen muchos motivos que pueden inducir a una persona a practicar el buceo deportivo: la posibilidad de observar la belleza de la fauna y la flora submarinas, poder sentir esa ingravidez que, de algún modo, nos permite "volar" bajo el agua, dominando las tres dimensiones, etc ...
Pero junto a estas y otras motivaciones de carácter lúdico, el hombre ha querido siempre introducirse en el medio submarino movido por otros objetivos menos desinteresados, como explotar las riquezas del mar, recuperar del mismo objetos que habían ido a parar a él, e incluso con fines militares.

Existen evidencias de que el buceo en apnea (esto es, conteniendo la respiración) se practicaba ya en Perú sobre el año 2.000 a.C.
En el British Museum se conserva un bajorrelieve Asirio datado en el siglo IX a.C., que muestra a prisioneros fenicios fugándose bajo las aguas del río Tigris, respirando el aire contenido en odres de piel.

Aristóteles menciona en sus "Problemas" dos tipos de aparato de inmersión. Uno es la "lebeta", antecedente de la campana, a la que luego me referiré. El otro es una especie de tubo respirador, similar al que se usa en la actualidad.

De todas maneras, y pese a ese demostrado interés, el desarrollo de sistemas que permitieran al hombre estancias duraderas bajo la superficie marina ha sido muy lento.

Un primer paso lo constituyó la campana, utilizada durante los siglos XVI y XVII, y que consistía en un recipiente con dicha forma en el que se formaba una cámara de aire de la que respiraba el buceador. De la misma se efectuaron multitud de diseños, pudiendo citar la de Lorini (1609), la "Patache" de Jean Barrié (1640) y la del conocido astrónomo inglés Halley (1690).

En 1797 encontramos el primer aparato que responde a los principios de la escafandra moderna, concebido por el alemán Klingert.

Ya en el siglo XIX, August Siebe redujo el tamaño de la campana hasta convertirla en un casco, cuyo aire se suministraba desde la superficie por un conducto, añadiendole además un traje impermeable. Utilizó además el nombre de escafandra, del griego "escafos", navío y "andros", hombre, o sea navío unipersonal, expresión acuñada en 1775 por el Abate de la Chapelle.

El siguiente paso, también en el siglo XIX, lo dieron los franceses Rouquayrol y Denayrouse, que crearon en 1860 un sistema formado por un pequeño depósito metálico con aire comprimido y una manguera que proporcionaba aire desde la superficie, y que podía ser desconectada brevemente. Nos hallamos ante la precursora del pulmón acuático (aqua-lung).

Pero no es hasta el presente siglo, en la década de los 30, cuando se puede decir realmente que la búsqueda de un sistema que permitiera al hombre desenvolverse en el medio marino ha tenido éxito. Se crean gran parte de los elementos que forman el equipo actual del buceador, y sobre todo, la escafandra tal como la conocemos.
Con el precedente en 1933 de la escafandra de Le Prieur (al que se deben, además, otros muchos elementos utilizados por el buceador moderno), en Jacques Yves Cousteauel año 1942 los franceses Emile Gagnan, y el recientemente fallecido Jacques Yves Cousteau (antes de emprender sus aventuras a bordo del Calypso), inventan la escafandra autónoma, cuyo elemento fundamental lo constituye un regulador que suministra al buceador, a la presión ambiente, el aire comprimido en una botella a gran presión.

Desde entonces hasta nuestros días, la situación no ha cambiado demasiado. Quizás las novedades más importantes las hayan constituido el chaleco hidrostático, que permite regular la flotabilidad del buceador a voluntad, y el ordenador de buceo, de gran utilidad para planificar inmersiones sin descompresión y para realizar ésta.

Por lo que respecta al futuro, este parece dirigirse hacia la extensión (ya se practica actualmente, aunque no de forma generalizada, al menos en España) del buceo con gases, o mejor dicho mezclas de ellos, diferentes del aire, como el nitrox, el heliox, el trimix, etc..., a fin de poder realizar inmersiones más largas y/o profundas, con menos riesgos y mayor comodidad. Si quereis leer una pequeña introducción al tema, pulsad aquí.


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